Prevencion

Prohibición de bebidas energéticas a menores de 16 en Inglaterra: qué dice la evidencia

Desde abril de 2027, Inglaterra prohibirá la venta de bebidas energéticas con más de 150 mg/L de cafeína a menores de 16 años. Analizamos las razones sanitarias detrás de la medida y qué implica para la salud de niños y adolescentes.

Publicado el 19 de julio de 2026, 00:10 hs

El gobierno británico anunció que, a partir de abril de 2027, estará prohibida la venta de bebidas energéticas con alto contenido de cafeína a personas menores de 16 años en Inglaterra. La medida, que aún debe ser aprobada por el parlamento, se aplica a todas las bebidas que superen los 150 mg de cafeína por litro, independientemente del canal de venta: comercios, cafeterías, máquinas expendedoras o compras online.

Las bebidas afectadas incluyen marcas populares como el Monster Energy original y el Red Bull clásico, que contienen alrededor de 320 mg/L de cafeína. Quedan excluidas el té, el café y refrescos con niveles más bajos, como la Coca-Cola Light.

Según estimaciones oficiales, unos 100.000 niños en Inglaterra consumen estas bebidas de alto contenido de cafeína a diario. La ministra de Salud Pública, Sharon Hodgson, destacó que la iniciativa forma parte del compromiso de generar “la generación de niños más saludable de la historia”.

¿Qué dice la evidencia científica?

La decisión se basa en revisiones de evidencia que asocian el consumo frecuente de bebidas energéticas en menores con diversos riesgos. Un informe de la OMS (2023) señala que el exceso de cafeína puede provocar alteraciones del sueño, ansiedad, taquicardia y aumento de la presión arterial en niños y adolescentes, cuyo organismo procesa la sustancia con menor eficiencia que los adultos.

Además, estos productos suelen combinar cafeína con altas cantidades de azúcar y otros estimulantes. Un estudio publicado en BMJ Open (2018) encontró que los adolescentes que consumen bebidas energéticas varias veces por semana tienen mayor probabilidad de presentar problemas de conducta, hiperactividad y bajo rendimiento escolar.

Investigaciones de la Universidad de Waterloo (Canadá) y del Instituto de Salud Pública de Inglaterra también vinculan su consumo con mayor riesgo de caries, obesidad y, en casos extremos, eventos cardiovasculares en jóvenes sensibles.

¿Por qué se elige el corte de 150 mg/L y los 16 años?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que 3 mg de cafeína por kg de peso corporal es una dosis segura diaria para niños. Un niño de 30 kg no debería superar los 90 mg diarios; una sola lata de 500 ml de muchas bebidas energéticas ya duplica esa cantidad.

La edad de 16 años se eligió porque coincide con el punto en que la mayoría de los adolescentes alcanzan un peso y madurez metabólica más cercana a la adulta, según los datos consultados por el gobierno británico durante 2024.

¿Qué significa esto para Argentina y la región?

Aunque la medida es específica de Inglaterra, genera debate en países como Argentina, donde el consumo de bebidas energéticas entre adolescentes es elevado. Organismos como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) han advertido en comunicados sobre los riesgos del consumo sin supervisión en menores de 12-14 años y recomiendan evitarlas por completo en niños.

La legislación local no contempla aún una prohibición similar, aunque existen proyectos para regular la publicidad dirigida a menores y exigir advertencias claras en el etiquetado.

Recomendaciones prácticas para familias

  • Optar por agua, aguas saborizadas sin azúcar o leche como bebidas principales.
  • Leer siempre el etiquetado nutricional y fijarse en el contenido de cafeína (no solo en azúcar).
  • Hablar abiertamente con adolescentes sobre los efectos de estos productos en el sueño, la concentración y el estado de ánimo.
  • Promover hábitos de descanso, alimentación equilibrada y actividad física como alternativas naturales a la “energía” artificial.

Como siempre, ante dudas sobre el consumo de cafeína o cualquier sustancia en niños y adolescentes, lo más recomendable es consultar al pediatra o médico de cabecera, quien podrá evaluar el caso particular.

La prohibición inglesa representa un ejemplo de política basada en evidencia para proteger la salud infantil. Su implementación y resultados serán observados con atención por otros países que enfrentan el mismo desafío.

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