Ciencia

El equilibrio entre beneficios y daños de nuevos fármacos se revela con el tiempo

Un editorial del BMJ destaca cómo las presiones por aprobar medicamentos rápidamente pueden ocultar riesgos a largo plazo, como ocurrió con lorcaserin, retirado del mercado en 2020 tras evidenciar mayor riesgo de cáncer.

Publicado el 12 de agosto de 2026, 12:30 hs

Las agencias reguladoras como la FDA enfrentan crecientes presiones para acelerar la aprobación de nuevos fármacos, especialmente en áreas con necesidades médicas no cubiertas. Sin embargo, un reciente editorial en el BMJ advierte que este apuro puede retrasar la detección de daños graves que solo emergen después de años de uso en la población general.

Los autores Barjesteh van Waalwijk van Doorn-Khosrovani y Olivier señalan que el balance beneficio-daño de muchos medicamentos no se completa en los ensayos clínicos preaprobación, limitados en tiempo, tamaño y diversidad de pacientes. Como resultado, algunos efectos adversos raros o de largo plazo solo se identifican una vez que el fármaco está en el mercado.

Un ejemplo claro es lorcaserin, un agonista selectivo del receptor 5-HT2c aprobado por la FDA en junio de 2012 para el tratamiento de la obesidad. A pesar de una votación favorable del comité asesor (18 a 4), el fármaco había sido rechazado previamente y generaba reservas. En agosto de 2019, tras la publicación de un amplio ensayo clínico aleatorizado, Onakpoya y su equipo analizaron la evidencia disponible y concluyeron que producía una pérdida de peso mínima, que su perfil de seguridad estaba incompleto y que difícilmente resultaría costo-efectivo. Particularmente preocupaba el posible riesgo de efectos adversos graves a largo plazo.

En febrero de 2020, la FDA ordenó la retirada voluntaria de lorcaserin del mercado estadounidense tras detectar un mayor riesgo de cáncer en un estudio de seguimiento a gran escala. El fármaco nunca llegó a comercializarse ampliamente en Europa.

Este caso ilustra un patrón preocupante: la aprobación acelerada prioriza el acceso rápido, pero deja a pacientes y sistemas de salud expuestos a incertidumbres que podrían haberse resuelto con datos más maduros. Según revisiones sistemáticas publicadas en revistas como Nature Medicine y análisis de la Organización Mundial de la Salud, este fenómeno no es aislado. Fármacos aprobados bajo vías expedidas muestran tasas más altas de retiros o advertencias de seguridad posteriores.

Los autores del editorial proponen fortalecer la vigilancia post-mercado, exigir estudios de seguimiento más rigurosos y resistir la presión política o comercial que acelera los procesos regulatorios. Para los pacientes, el mensaje es claro: una aprobación regulatoria no equivale a certeza absoluta de seguridad a largo plazo.

Desde la perspectiva de salud pública, es fundamental que los profesionales y las personas mantengan un enfoque crítico ante nuevos tratamientos. Las decisiones terapéuticas deben basarse en evidencia acumulada, no solo en la novedad o en campañas de marketing.

Como siempre, cualquier duda sobre el uso de medicamentos debe discutirse con un médico o especialista, quien podrá evaluar el caso particular a la luz de la información más actualizada.

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