Lecanemab: la FDA aprueba uso inicial en casa para tratar Alzheimer
La agencia estadounidense autorizó inyecciones subcutáneas de lecanemab desde el primer día, lo que podría facilitar el acceso y reducir costos. Aunque aún no está disponible en Argentina ni en el Reino Unido, el cambio tiene implicancias globales.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) dio un paso importante al aprobar el uso inicial en casa del lecanemab, el anticuerpo que apunta a las placas amiloideas en el cerebro de personas con Alzheimer.
Hasta ahora, el tratamiento (comercializado como Leqembi) requería 18 meses de infusiones intravenosas en centros médicos antes de pasar a inyecciones subcutáneas que el paciente o su cuidador podían aplicar en casa. Desde esta semana, los pacientes estadounidenses podrán comenzar directamente con las inyecciones semanales en su domicilio.
Este cambio no solo simplifica la logística sino que también podría bajar los costos asociados al tratamiento, ya que evita visitas frecuentes a clínicas y el uso de equipamiento intravenoso. Según especialistas, las implicancias son “enormes”, especialmente para pacientes con movilidad reducida o que viven lejos de grandes centros urbanos.
¿Qué sabemos de su efectividad?
Los ensayos clínicos fase 3 mostraron que lecanemab reduce el declive cognitivo en etapas leves de la enfermedad. No es una cura ni revierte el daño ya existente, pero sí ralentiza la progresión en un porcentaje moderado. Como toda terapia, requiere monitoreo médico estricto por posibles efectos adversos, entre ellos inflamación cerebral o microhemorragias.
En nuestro país, donde el acceso a tratamientos de alto costo es un tema sensible, este avance invita a pensar en cómo se implementarán futuras terapias modificadoras de la enfermedad. Por ahora, lecanemab no está aprobado ni disponible en Argentina, pero el precedente de la FDA suele acelerar revisiones en otras agencias regulatorias.
Qué pueden hacer hoy las familias
Mientras esperamos que estas opciones lleguen, el foco sigue estando en la prevención y el manejo de factores de riesgo modificables. Mantener una alimentación rica en vegetales, legumbres, pescado y aceite de oliva (estilo mediterráneo adaptado al asado de los domingos), hacer actividad física regular aunque sea caminar 30 minutos al día, cuidar el sueño y estimular la mente con lecturas, mate compartido o juegos de mesa siguen siendo las herramientas más accesibles y con mayor evidencia.
Si tenés un familiar con deterioro cognitivo, lo más importante es consultar a un neurólogo o geriatra para un diagnóstico preciso y un plan integral. Ningún medicamento sustituye el acompañamiento, la adaptación del hogar y el soporte emocional.
Este cambio de la FDA marca un antes y un después en cómo se administra una de las pocas terapias aprobadas para Alzheimer. Aunque el precio sigue siendo elevado y los beneficios son modestos, facilita que más personas puedan adherir al tratamiento sin que su vida diaria se vuelva un calvario de traslados y esperas.
Como siempre, recordamos que cada caso es único. Las recomendaciones generales no reemplazan una consulta personalizada con el equipo de salud que sigue a tu familiar.