Ciencia

Resistencia adquirida a daraxonrasib en cáncer de páncreas: estrategias de combinación racional

Un estudio revela cómo las células de cáncer pancreático desarrollan resistencia al inhibidor RAS(ON) daraxonrasib y propone terapias combinadas para superar este mecanismo.

Publicado el 11 de agosto de 2026, 12:25 hs

Un trabajo publicado este 11 de agosto de 2026 en una revista científica de alto impacto analiza cómo las células de cáncer de páncreas adquieren resistencia al inhibidor multi-selectivo RAS(ON) daraxonrasib y, lo más importante, qué combinaciones de fármacos podrían revertir esa resistencia.

El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores más agresivos y con peor pronóstico. Las mutaciones en el gen KRAS están presentes en más del 90 % de los casos, lo que convierte a las proteínas RAS en un blanco terapéutico prioritario. Daraxonrasib es uno de los inhibidores “pánico-RAS” que bloquea tanto las formas activas como inactivas de estas proteínas, mostrando actividad en tumores con diferentes mutaciones.

Sin embargo, como ocurre con casi todos los inhibidores dirigidos, aparece el problema de la resistencia adquirida. Los investigadores generaron líneas celulares de cáncer pancreático que desarrollaron resistencia al fármaco tras exposición prolongada. Al analizarlas, identificaron activación de vías de escape como la PI3K-AKT y alteraciones en el ciclo celular que permiten a las células seguir proliferando a pesar del bloqueo de RAS.

La buena noticia es que estas mismas alteraciones abren la puerta a combinaciones racionales. Según los datos del estudio, agregar inhibidores de PI3K o de CDK4/6 al daraxonrasib logra restaurar la sensibilidad en los modelos resistentes. Estas combinaciones no solo detienen el crecimiento celular sino que, en modelos de xenoinjerto, reducen significativamente el tamaño del tumor.

Desde el punto de vista práctico, este tipo de hallazgos son clave porque el cáncer de páncreas deja poco margen de error. En la consulta diaria, cuando hablamos de prevención o de hábitos, siempre insistimos en que la detección temprana y el control de factores de riesgo (tabaquismo, obesidad, diabetes) siguen siendo las herramientas más accesibles para la población general. Pero para quienes ya tienen la enfermedad, cada avance que permita retrasar la progresión o mejorar la respuesta a tratamientos dirigidos representa una esperanza concreta.

Los autores destacan que estas estrategias combinadas deben validarse en ensayos clínicos antes de su uso en pacientes. Como siempre aclaramos, los resultados en laboratorio o en modelos animales no se traducen automáticamente en tratamientos disponibles hoy. Cada caso es único y requiere evaluación por un equipo multidisciplinario.

El estudio refuerza una idea que venimos repitiendo: en oncología, el futuro no está en un solo fármaco milagroso, sino en entender los mecanismos de resistencia y bloquear las vías de escape de manera inteligente. Mientras tanto, mantener hábitos sostenibles —comer variado, moverse lo que el cuerpo permita, dormir bien y manejar el estrés— sigue siendo la base que todos podemos controlar en nuestra vida cotidiana.

Aunque daraxonrasib aún se encuentra en fases tempranas de desarrollo clínico, investigaciones como esta ayudan a diseñar los próximos ensayos de manera más precisa y con mayores chances de éxito. Para los pacientes y sus familias, cada dato que acerca el momento en que estas combinaciones puedan ofrecerse de forma segura es un paso relevante.

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